Zona de conflicto

Venezuela, sociedad mediática y comunidad política. Antagonismos y atolladeros. Ciudad y utopía. Un espacio para cruzarse con los unos y con los otros...

4/05/2006


Diversas aproximaciones
a nuestra zona de conflicto


Tengo casi 60 días viviendo en la Venezuela post-golpe, post-paro y post-referéndum. Tengo 60 días viviendo en el país de las misiones y de los portentosos programas sociales. Tengo casi dos meses viviendo en un país de riquezas petroleras y lujos casi sauditas. 60 días que han servido para percibir la tensión entre la construcción del socialismo del siglo XXI y la acumulación desbordada de dinero. El país me dio su bienvenida: muchos contrastes y, por ende, insospechadas posibilidades de hacer política

I
Es relativamente sencillo que esta ciudad devore tus iniciativas, te haga sucumbir a su caos sin pronóstico y te haga rendirte a sus atascos y catástrofes. Es también muy sencillo que tus proyectos se te escapen por las alcantarillas y los agujeros, que se desmoronen o cambien de signo ante tantos obstáculos y rutas bloqueadas. Es muy fácil que la voluntad vaya doblegándose ante tantas fuerzas de choque y tantas resistencias. Lo sabemos: Caracas es un gigantesco agujero negro que se traga, sin contemplaciones, iniciativas, proyectos y voluntades. Es una ciudad ideal para los débiles (para el pensamiento débil, dirán los posmodernos). Si tanto le cuesta a uno, en lo personal, construir un orden, por más modesto y minimalista que parezca, ¿cómo no hablar de las tremendas dificultades que hoy implica construir lo político y lo comunitario en una ciudad rebosante de contrastes, abismos y exclusiones?

II
Hay algunos que han hecho del caos su orden más particular. Suj rutina más segura. Lo más sencillo será siempre adaptarse a las lógicas implacables y arbitrarias. De esta manera, la gente termina estableciendo lazos mínimos, organizando paraísos artificiales en los escasos rincones de “paz” que ofrece la ciudad, divisando jardines donde sólo hay troneras y peligros. Derrotados por tanta adversidad cotidiana, a éstos seres los domina una pulsión pragmática. ¿Qué significa ser un pragmático en el caos de hoy? Alguien que deja de pensar en totalidades, que está convencido de que el mundo es más mínimo de lo que se cree, y que espera que las cosas se resuelvan tal como vayan viniendo.
III
Un pragmático se espanta cuando se tropieza con un voluntarista. No soporta los fanatismos, y cree que cualquier intento por volver a totalizar lo que ya de hecho está quebrado en mil fragmentos, es una enfermedad infantil del izquierdismo, del mesianismo. Tarde o temprano, piensa, el voluntarismo degenera en dictadura. Un pragmático se parece al personaje de la película Memento: si alguna memoria tiene de los hechos, es aquella que ha podido elaborar de manera inmediata. El voluntarista, por el contrario, parece Funes el memorioso, vive para recordar todas las heridas y humillaciones ancestrales. Pragmatistas contra voluntaristas, he allí el centro fundamental de nuestro conflicto ideológico y político.

III
Hace tres años, los pragmáticos parecían tener argumentos irrefutables. El proyecto de Chávez parecía puro blablabla, pura retórica incendiaria, puras ganar de construir lo que jamás podía volver a construirse. De allí las etiquetas que se le endilgaron de loco, populista, fascista, demagogo... Hasta los círculos bolivarianos parecían una idea descabellada, fraguada en Miraflores con el sólo objeto de crear guardias pretorianas. Sin embargo, lo más interesante de este proceso radica, precisamente, en la tensión entre el pragmatismo y el voluntarismo. Tres años, y una profunda crisis política, han bastado para que esos dos universos ideológicos se consoliden y se hagan visibles. De un parto traumático de confrontaciones y odios, han nacido la izquierda y la derecha en la Venezuela del siglo XXI.

IV
Lo que resulta hoy una auténtica y portentosa novedad, a un pragmático puro, por supuesto, le parece un rotundo y soberano caos. Los pragmáticos sienten que vivimos en la anarquía más brutal (no sin cierta razón), y los voluntaristas puros sienten que aún están muy, pero muy lejos, de los objetivos gigantes que se han planteado. Rara ecuación la de estos días, en la cual coinciden dos rotundos inconformismos. Sin embargo, éstos no se prestan para ningún tipo de alianza política… Por ahora.

V
Quizá esta tensión política sea insalvable, y por más que hoy los ingresos petroleros tiendan a permear algunas diferencias, las cosas siguen su camino, y las resistencias a ellas también, por supuesto. Aquí hay que tener cuidado ante los falsos optimismos: el chavismo considera que el país vivirá una verdadera reconciliación después de las elecciones de 2007, cuando el proyecto de Chávez termine de consolidarse en las urnas. La oposición más democrática percibe que si se llega a diciembre con una confrontación de candidatos, y un CNE más o menos transparente, podría pensarse en un verdadero compromiso con garantías de gobernabilidad a mediano plazo, y en la confección de un plan más sólido para derrotar a Chávez en los años sucesivos.

VI
Es un signo muy significativo que tanto el chavismo duro como la oposición radical sientan que el verdadero socialismo del siglo XXI depende de decisiones duras, rápidas y expresas. Ambos sectores, en lenguajes diferentes, coinciden en que esto dependerá de medidas marciales y autoritarias (es decir, tomadas a rajatabla y unilateralmente), que colocarían el proceso más cerca de la tradición que instauró Cuba, y más lejos de lo que significa explorar las posibilidades reales del socialismo post-experiencia de Moscú. Fantasías de los radicales.
VII
Sin embargo, el grueso del chavismo, el que se consigue a diferentes niveles de la ciudad (tanto en el Estado como en los barrios y urbanizaciones) está conciente de que el proceso se gana palmo a palmo, como han venido demostrando los propios hechos desde abril de 2002. Y la oposición más curtida en la cultura política, entiende que este proceso ha abierto puertas y demandas, que existen agujeros institucionales muy hondos que pueden ser capitalizados. También existe una curiosa coincidencia entre los sectores gruesos de ambos bandos: el chavismo ha descubierto que el voluntarismo puro no sirve de nada en estos tiempos, si no se tiene una cierta dosis de pragmatismo; la oposición ha empezado a entender, finalmente, que sin un consistente voluntarismo, sin una convicción que se encuentre a prueba de cálculo, y sin un plan maximalista y totalizante, no es posible sustituir a Chávez.

VIII
La contradicción más fuerte, y la que garantizará quizá el proceso paulatino de cambios y progresos concretos, se produce entre la construcción política del socialismo del siglo XXI y el fuerte ingreso petrolero que nos hace, a veces, recordar la lujuria saudita de los años 70. Impulso igualitarista, por un lado, e impulso hacia la acumulación y la riqueza, por el otro. En términos económicos, asistimos a una gigantesca, y a veces caótica, operación estatal de inclusión (política y sobretodo económica), que busca reprogramar el capitalismo en aquellas zonas que fueron abandonadas hace mucho rato por el mercado y la inversión. Pero otra porción del dinero petrolero sigue entrando al sistema, se reproduce y se acumula en manos particulares, y esto hace pensar nuevamente en la Gran Venezuela de CAP I. Nuevas relaciones empresariales con el Estado, nuevas líneas de negocio, nuevas necesidades a partir de la reactivación del consumo, nueva corrupción… Venezuela, por un lado, parece una sede de la UNICEF, y por el otro, un país en desbordante prosperidad.

IX
Hay que asumir las tensiones nuevas que la construcción política, el voluntarismo y la riqueza petrolera han introducido en el caos de la ciudad y en la lógica del sálvese quien pueda que imperaba antes de la era Chávez. En el camino, aunque no se quiera admitir, muchos han ganado en este proceso. No pocos amigos han mejorado sus condiciones económicas, y hoy se plantean nuevos retos y negocios. Hay, también, amigos que de cuerpo y alma se han entregado a la construcción de este proyecto político, y no se encuentran, todavía, nada satisfechos. Lo que ya no se puede tener es asco y miedo ante lo que nos sucede. Muchos países sufren hoy el drama de una severa fragmentación social y, a su vez, pasan por una reconfiguración de lo político a partir de las clásicas ideas de justicia e igualdad.
X
La ciudad me ha dado su desafiante bienvenida. Son tiempos de pensar la política con letras mayúsculas. Allá quien todavía siga pensando en condominios y en el prototipo del centro comercial… La pelea pasa por capitalizar las voluntades de los radicalmente desiguales, y pasa también por construir mayorías a partir del reconocimiento de un imaginario común. Y para eso, está claro, hay que hacer esfuerzos más allá del pragmatismo y del propio voluntarismo… Lo confirmo: el país sigue siendo un gran laboratorio político en el que no hay que desdeñar ninguna combinación, ninguna posibilidad. Si lo sabrá Chávez.

3 Comments:

Anonymous LuisCarlos said...

Excelente, bujanda.
Mañana lo roto, y lo desayuno con café, porque a esta hora lo que me produce es un asombro d p madre.
60 días para andar más claro en la vida que mucha de la gente con la que de seguro te tropezaste para elaborar esto.

Y claro, sólo tú entiendes todavía eso de refundar la nueva izquierda y derecha del S XXI. Yo ni siquiera entendí la del XX.... digo, el sistema educativo no me lo explicó y me dejó en alta mar

7:20 a. m.  
Blogger Héctor Bujanda said...

Bueno, panita, me alegra que estemos de nuevo en conexión. A ver si en Caracas por fin nos vemos y nos conocemos personalmente... Se me oucrrió cambiar de plantilla y perdí un poco de información, de enlaces y contadores. Espero poder arreglar eso en estos días, a lo mejor me asesoras al respecto

12:01 a. m.  
Anonymous Carlos Jesus Bujanda. said...

Primo!....primo sobrino de mi padre..primo hijo de mi tio..primo de Carlos Jesus, que soy yo...
Busque sobre ti en internet y me topé con esta alegria y orgullo de saberte conocedor e ilustrado,pero mas q eso primo,de advertir en tu verbo lo que quiero soñar sea un sello del Bujanda: Un corazón pro-paz! ...eso en verdad es lo q mas me emociona...Y junto a esto, recordar nuestra infancia...con quizas no tan frecuentes encuentros,pero si con la magia de lo vivido en ellos.
Como cuando estrenamos mi lanza pelotas y el bate y soñabamos con ser nuestros idolos del big show!..lo recuerdas?..
En fin ..te envio mi abrazo,abrazado a mi deseo de abrazarnos en un reencuentro...y reir,recordar y contar..y soñar con que mi papá desde el cielo seguro reirá con gozo al vernos!....besame al tio y la tia y a todos..
te quiere y recuerda..tu primo! primo sobrino de tu padre...primo hijo de tu tio..primo de Héctor Luis que eres tu!

6:55 a. m.  

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