Zona de conflicto

Venezuela, sociedad mediática y comunidad política. Antagonismos y atolladeros. Ciudad y utopía. Un espacio para cruzarse con los unos y con los otros...

11/21/2005

Comparaciones que resultan descabelladas

Leo la entrevista de Marcel Granier que apareció ayer en El Universal, y me pregunto ¿es ésta una posición individual o una posición “gremial”? Desde hace rato, después de la cortina mediática que se estableció férreamente entre noviembre de 2001 y agosto de 2004, el representante de las empresas 1BC pareciera ahora el único que queda de aquellos hombres que llegaron a agrupar a multitudes en una autopista de Caracas bajo el patético lema “con mis medios no te metas”.

Granier ahora aparece solitario en sus denuncias y en sus vaticinios apocalípticos. Si no fuera por lo atildado del traje, por lo arreglado del bigote y por los ademanes serenos de quien se toma una taza de té mientras pasa el trago amargo de la revolución bolivariana, cualquiera podría pensar que este hombre salió de la esquina de Bárcenas –en pleno vórtice del tumulto caraqueño– a luchar contra poderosos molinos de viento comunistas.

Uno, a estas alturas del partido (después del 11-A y del paro petrolero, salidas totalitarias suficientemente elocuentes), tiene que sospecharlo todo, y debe tomarse con mucha distancia cualquier teoría conspirativa de esas que se esgrimen con el objeto de movilizar a los más enardecidos, e histerizar a los más atemorizados.

Lo sabemos: a pesar de los bigotes, Marcel Granier no es Don Quijote. Aunque la figura de Granier parece huérfana en estos tiempos, vale considerar que en el fondo de la escena, donde no pega la luz, se encuentran aquellos dueños de medios que negociaron con el Gobierno su supervivencia post-referéndum. Uno debe tener en cuenta en política que la figura y el fondo son parte del mismo escenario teatral, en el que cada personaje de esta obra cumple con un guión y un rol.

¿Acaso no se puede decir lo mismo de Chávez con respecto al eje Caracas-Brasilia-Buenos Aires-Montevideo? ¿Chávez no es acaso el Granier de la movilización anti ALCA? Parece solitario, parece demasiado histriónico para la realpolitik de hoy, parece demasiado soflamático como para encabezar un movimiento antinorteamericano. ¿Chávez no es el encargado en este drama –como Granier del suyo– de enardecer, de movilizar, de reconfigurar el espacio político latinoamericano, con el objeto de propiciar una integración política, a espaldas de Estados Unidos?

Cuando uno se pasea por la prensa latinoamericana, y por la venezolana en particular, se encuentra con que se hace un esfuerzo supremo por sostener una diferencia insalvable entre Kichner, Lula y Tabaré con respecto al Chávez de las rancheras y de la pugnacidad anti-cumbre. Pero la verdad dura y pura es que mientras el nuevo subsecretario de Estados Unidos para los asuntos latinoamericanos, Tom Shannon, acusa a Chávez de ser una amenaza para la democracia, de patrocinar el liderazgo de Evo Morales en Bolivia y de Daniel Ortega en Nicaragua, la canciller argentina desmiente categóricamente que la democracia en Venezuela corra peligro. Incluso, casi simultáneamente, el propio Evo Morales se reune con Lula y en plan de amigotes de toda la vida, se retrata en la foto, como presagio de una alianza duradera. ¿Está Chávez solo en la prédica contra Estados Unidos?

La llegada de Kirchner a Puerto Ordaz no hace más que confirmar lo que se sabe desde hace tiempo entre corrillos continentales: dentro de la constelación latinoamericana post-neoliberal, a Chávez le ha tocado asumir (porque además le gusta y es lo que sabe hacer de sobra) el protagonismo popular, romper el celofán, alterar a los atildados y a los “cachorros”, mover las aguas, despejar el espacio... Abrir el camino.

¿Está Granier solo en sus denuncias contra el régimen? A él también parece tocarle el trabajo duro y pesado de movilizar. Es el protagonista de una constelación específica que durante meses trabajó al unísono bajo el lema “Chávez vete ya”, y ahora, después de la rotunda derrota política, busca reagruparse alrededor de algunos mensajes suficientemente conocidos. Intenta cumplir bien su papel, el representante de las empresas 1BC. Se le siente en cada línea que recita las texturas de un monólogo bien engrasado, con todos los efectos especiales del aterrorizador. Valdría la pena que se vea en el espejo de Chávez, quien a la postre ha terminado abriendo un camino y un espacio para un proyecto político sudamericano. Para muchos, por cierto, esto era impensable, y tiene a más de uno confundido, desconcertado: ¿cuál es por fin la izquierda borbónica y cuál la democrática?

Estaremos atentos con Granier, aunque ya conocemos el resultado. Sin figuras que den la cara, que sostengan algo, que arriesguen la investidura y lo propio, que estén dispuestas a salir al frente del escenario y a no fugarse en las primeras de cambio, no es posible convencer a nadie. Sin hacerse una radical autocrítica, tampoco se puede cambiar nada. Chávez, por lo pronto, se ha anotado un éxito político innegable en Latinoamérica a punta de sostener una postura y de impulsar una iniciativa. ¿Tiene algo que sostener el dueño de un canal de televisión venezolano en el debate, por demás necesario y siempre postergado, sobre la libertad de expresión? ¿Tengo acaso que responderles esta pregunta?

5 Comments:

Blogger JRD said...

Nada, métete en http://duquemusical.blogspot.com y no te arreches tanto.

¿Cómo está la vaina?

3:24 a. m.  
Blogger hlp said...

Este blog ha sido eliminado por un administrador de blog.

7:11 a. m.  
Blogger hlp said...

Alguna prensa hace diferencias entre los tipo-Chavez y los tipo-Lula, otra no tanto. Es cuestion de leer lo suficiente a la derecha.

Creo que lo dice bien claro un articulo de Petkoff sobre las dos izquierdas (algo comento). Hay divergencia de maneras y de concrecion de sueños entre estos dos bandos de las izquierdas latinoamericanas. Se encuentran, sin embargo, en la politica exterior, que tiene como resultado solidaridades automáticas pueden parecer anacrónicas, pero que algún otro considera necesarias.

7:13 a. m.  
Blogger Héctor Bujanda said...

Al pana "hlp" le digo, para no entrar en el tema de las "delicteses" en las que se quiere encapsular la constelación post-neoliberal latinoamericana (esa que divide lo borbónico de lo democrático), que al tema hay que darle muchas vueltas y comprender, sobretodo, que el proceso político venezonalno tiene caractetísticas peculiares muy distintas a la de los otros países de la alianza.
Ya quisieran Kirchner o Lula haber podido impulsar y refundar el edificio institucional del país. Ya hubieran ellos querido llegar a la presidencia como "verdaderos" sobrevivientes de la desintegración política y con ello reprogramar toda la lógica política, como currió en Venezuela.
Eso es lo que diferencia en realidad el tono de Chávez y el de los demás aliados, la velocidad o la discursividad que cada uno tiene en sus respectos países. Mientras todos los demás están atrapados aún en el pacto democrático que los llevó a la presidencia (y que los obliga a practicar una difícil y siempre limitada política de consenso), en Venezuela lo que se hizo polvo fue precisamente el pacto político (el puntofijismo), por ende, el único nuevo protagonista del sistema es Chávez (y solitario, dado que la oposición lo que ha hecho en estos años es tratar de negar todo el proceso). A partir de allí se pueden analizar los tonos tan diferentes y las peculiaridades tan específicas que hay en esta constelación.
Aunque me apasiona este tema infinitamente, coño, tengo que dejarlo por ahora. Me esperan unas cuantas canciones en la rocola virtual de Duque que vale la pena escuchar, entre ellas esa curiosidad que ha sacado del recuerdo, llamada "Claudia de Colombia". A ver...

2:10 p. m.  
Blogger hlp said...

Tienes Razón, tocayo. Todo análisis es reduccionista. La diferencia que tu señalas de Chavez es fundamental. Pero también es fundamental la diferencia que yo digo. No creo que un argumento invalide explique al otro.

Es cierto que el unico protagonista es Chavez.
Lo que dudo es si lo que el logro refundar el edificio institucional del país. Hubo un cambio institucional, pero tengo serias dudas de que estas instituciones lo sean, como son las instituciones tradicionales de la democracia: los gobiernos se van sucediendo pero las instuticiones quedan. Mas bien creo que ha hido montando un Estado ad-hoc y eso tiene riesgos serios, cuyas consequencias quizas apenas comenzamos a ver.

PD: ponle la fecha tambien a los comentarios q no tengo idea de cuanto escribiste la respuesta.

1:04 p. m.  

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